Muchos esperamos que sean los temas tratados en este apartado dedicado a cuentos, historias y leyendas que se cuentan en Encinedo. No sabemos si todas son ciertas pero quienes las cuentan o contaban parecen bastante convencidos de su certeza.
SOBRE EL POZO VIEJO....
Del "pozo viejo" siempre se ha dicho en Encinedo que es el más hondo del rio Cabrera en el término de Encinedo y el mas peligroso. Quizá sea por los remolinos de agua que en él se forman y por estar cercano a un camino muy transitado como ha sido el del "Chano", pero lo cierto es que yo mismo he comprobado que es bastante mas profundo el de "Valdeirixa", lo que no he probado es la peligrosidad, por si acaso...
Historias muy antiguas hablan de "pepitas de oro" encontradas en sus cercanias, de la aparición de una mora en su orilla y de varios niños ahogados en él cuando el pueblo estaba situado en sus cercanias, ya que según cuentan y parece ser cierto, Encinedo se fundó en "Mouronta".
Hace mas de treinta años Laureano Moro, Q.E.D., nos contaba muchas historias al lado de la lumbre a los chavales que muchas tardes ibamos a su casa y le hacíamos compañia a él y a su esposa Carolina.
Una de ellas se referia al pozo viejo y mas o menos era la siguiente:
Cierto día al atardecer durante la siega de la hierba volvía un segador al pueblo después de haberse pasado todo el día segando en un prado. Lleno de sudor y polvo al llegar al puente de abajo decidió bajar al río a lavarse y refrescarse un poco antes de llegar a casa, y lo hizo a la orilla del pozo viejo ya que quedaba un poco mas escondido de la gente. Se desnudó y dejó la ropa encima de una peña, y al acercarse al agua se resbaló y cayó dentro del pozo. Este hombre sabia nadar pero por más que intentaba nadar y llegar a la orilla, los remolinos de agua que se forman en el pozo lo hundían cada vez más hasta que el agua se lo tragó.
Familiares y vecinos del pueblo lo estuvieron buscando toda la noche y encontraron sus ropas en la peña, por lo que todos lo daban por ahogado y esperaban encontrarlo muerto en el río y buscaban en pozos río abajo creyendo que la corriente del agua se lo habría llevado.
Sin embargo al día siguiente este hombre apareció vivo para sorpresa de todos, contando a la gente que los remolinos de agua lo habían arrastrado a un hueco debajo de una peña donde había una bolsa de aire y allí había pasado toda la noche a oscuras sin saber que hacer. El reflejo de los primeros rayos de sol en el agua le enseñaron en que dirección salir al día siguiente, lo cual hizo salvando así su vida.
También nos contaba que en otra ocasión venían al anochecer unos chavales del monte de abajo con las vacas y se les ocurrió meterle en las orejas a un burro unas moscas que tienen las vacas y que los burros no soportan. El burro después de revolcarse y correr por todos los sitios intentando deshacerse de las moscas, desesperado se tiró al pozo viejo y también desapareció entre los remolinos. Después de mucho rato de espera sin verlo aparecer ni vivo ni muerto decidieron irse con las vacas para casa diciendo por miedo que el burro se les había perdido.
A la mañana siguiente el burro apareció todo mojado pastando en la "llameira de la puente".
El burro no dijo ni palabra pero..¿abría pasado la noche en el mismo hueco que el segador de la anterior historia?
UNA DE LOBOS
Contar historias y sucesos acaecidos con los lobos es una costumbre muy frecuente en Encinedo cuando se reúnen las gentes para un rato de charla. Entre la gente más mayor, como todos han sido pastores, a cada uno le ha ocurrido algo con los lobos en alguna ocasión o en varias, por lo que este tema es de los mas habituales en las tertulias. La siguiente historia la cuentan por ocurrida en el valle de Bambara, lugar que por su profundidad se encuentra bastante cerrado y donde mucha gente se siente agobiada cuando se encuentra en el sin compañía.
Al comienzo del invierno la gente trasnochaba para intentar que el agua quedase toda la noche regando sus prados para que no se helase la hierba, cosa que conseguía el último que venia para el pueblo.
Cierta noche un hombre se quedó escondido en la "devesa del Fontanal" esperando a que todos los
que intentaban dejar el agua en sus prados se hubiesen marchado para el pueblo convencidos de haberlo conseguido.
Cuando ya no había mas gente por el valle se topó con dos lobos y salió corriendo por entre los robles, pero estos le dieron alcance por lo que se tumbo en el suelo haciéndose que estaba muerto. Entonces los lobos comenzaron a taparlo con las hojas caídas de los robles hasta dejarlo totalmente cubierto. Después se subieron a una peña cercana y comenzaron a aullar llamando al resto de la manada. El hombre aprovecho el momento para subirse a un roble, cosa que consiguió por los pelos ya que estos dos lobos le arañaron las piernas e incluso llegaron a quitarle un zapato mientras trepaba hacia un lugar más alto. Cuando estaba a salvo en lo alto del roble estuvo viendo como iban acudiendo cada vez mas lobos hasta haber once alrededor del tronco del árbol que mientras jugaban entre ellos estaban esperando que se cayese o que bajase.
La noche se le hizo muy larga a este hombre esperando a que amaneciese, pero después de ser día los lobos seguían allí y no se fueron hasta que a media mañana llegaron los mastines y los pastores de los rebaños del pueblo, pudiendo así bajar del roble y marcharse a su casa con un buen susto en el cuerpo. Eso sí, consiguió que el agua durmiese en su prado aquella noche, aunque no creo que volviese la noche siguiente...
OTRA DE LOBOS
En cierta ocasión venia un arriero desde el pueblo de Forna para Encinedo trayendo dos sacos de patatas cargados en un burro. Era invierno y ya había salido de Forna después de que hubiese oscurecido pues estaba nevando y se esperó a que parase de nevar para salir. Cuando salió de Forna la noche era clara con luna y el monte estaba bastante nevado. Cuando llegó a las Lamas se encontró con un lobo que desde allí empezó a seguirlo por el camino. Este lobo cada poco trozo se paraba un rato para aullar. El arriero intentaba que el burro fuese cada vez mas rápido pero cuando llegó al valle de Bambara se vió acompañado por otro lobo más. Por mas voces que dió nadie del pueblo podia oirle y mantenía los lobos un poco alejados tirándole con las patatas que traía en los sacos. En "La Escuentra" se juntó un lobo mas a los dos que ya le iban siguiendo y el arriero siguió arreando el burro a toda prisa para poder llegar al pueblo ya que nadie oía sus voces de socorro. Al llegar al valle de Romariz tiró las patatas que le quedaban y hizo trotar en burro todo lo que pudo con la intención de llegar a Encinedo, pero antes de entrar en el pueblo los lobos le adelantaron y le cortaron el paso dándole únicamente tiempo para meterse en un pajar del teso él y el burro, teniendo que pasar allí la noche mientras los lobos se pasaron la noche arañando la puerta hasta ser auyentados por la gente del pueblo y los perros a la mañana siguiente. No creo que le riñeran por llegar al pueblo sin patatas....
F. J. Losada
© 2001 J. Losada

" El Pozo Viejo"
"Las Llamas"
"Bambara"