Rezar el Responso a San Antonio es una de las costumbres mas antiguas de Encinedo y que se conserva hasta la actualidad. Tanto hombres como mujeres lo sabian recitar, aunque según tengo entendido, no siempre es exactamente el mismo, ya que esta oración se a transmitido de boca en boca.
Con el rezo del Resposo se pide ayuda generalmente para que algún animal extraviado no sea comido por los lobos, aunque tambien es usado para encontrar objetos perdidos y proteger a las personas sobre todo en los viajes.
Según cuentan no todos tienen la misma "mano" con el responso, siendo Carolina Rodera Q.E.D. la mas afamada "arresponsiadora" que habia en Encinedo, ya que despues de rezarlo decia si el animal estaba vivo y donde se encontraba.
Dicen que para que el Responso sea efectivo tiene que salir de carrerilla y sin equivocos, ya que de lo contrario se interpreta que el animal "arresponseado" ya no se encuentra vivo.
Esta es una de las versiones del Responso a San Antonio de Padua que se rezan en Encinedo:

RESPONSO A SAN ANTONIO

Si buscas milagros, mira;
muerte y error desterrados,
miseria y demonio huidos,
leprosos y enfermos sanos.

El mar sosiega su ira,
redimes encarcelados,
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.

El peligro se retira
los pobres van remediados,
cuéntenlo los socorridos
díganlo los paduanos.

El mar sosiega su ira,
redimes  encarcelados,
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.

Gloria al Padre,
gloria al Hijo, 
gloria al Espíritu Santo,
Dios trino y uno
por los siglos
infinito y alabado.


El mar sosiega su ira,
redimes encarcelados,
miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos.

Ruega a Cristo por nosotros,
Antonio divino y santo,
para que dignos así
de tus promesas seamos.


Señor, oye mi oración,
pues a ti suplico y llamo,
para que mi súplica a ti llegue
donde halla favor y amparo.

Soberano y eterno Dios
que la súplica votiva
del bienaventurado San Antonio
tu confesor, alegre tu Iglesia
para que siempre sea fortalecida
con los auxilios espirituales
y merezca gozar de los prometimientos
de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

 

 

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